Articulo: Peregrinación Wixarika al desierto de Wirikuta

Articulo: Peregrinación Wixarika al desierto de Wirikuta

Una vez al año, los huicholes hacen un viaje sagrado para obtener “Hikuri”.  Un experimentado mara’akame o chamán, que está en contacto con Tatewari (Nuestro Abuelo Fuego), es quien guía la jornada.  Tatewari, conocido también como Hikuri, el dios Peyotl, es el dios huichol más antiguo.  Se le personifica con plantas de peyote en sus manos y pies, y es el intérprete de todas las deidades para los chamanes modernos; unas veces a través de visiones; otras, indirectamente a través de Kauyumari (Persona del Venado Sagrado y héroe cultural).  Tatewari condujo la primera peregrinación del peyote a Wirikuta, región ancestral donde abunda el peyote, muy lejos del área en la que actualmente viven nueve mil huicholes.  Guiados por el chamán, los participantes, diez o quince, toman la identidad de un antepasado deificado mientras siguen a Tatewari  “para encontrar su vida”.

Nierika. La visión de Tatutsi Xuweri Timaiweme
Nierika. La visión de Tatutsi Xuweri Timaiweme

La cacería del peyote es literalmente una cacería.  Los peregrinos llenan con tabaco las vasijas que son necesarias para el ritual del viaje.  Llevan guajes de agua, casi siempre para llenarlos al regreso con agua de Wirikuta.  Por lo general, llevan tortillas como único alimento.  Los huicholes recorren grandes distancias para llegar. Actualmente, una buena parte del trayecto lo hacen en vehículos, pero hasta no hace mucho los indios caminaban unos trescientos kilómetros para llegar a Wirikuta.

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Tanto hombres como mujeres van en busca del “Venadito”

La preparación para recolectar el peyote comprende la confesión y la purificación rituales.  Las relaciones sexuales deben relatarse en público sin que haya muestras de vergüenza, resentimiento, hostilidad o celos.  Por cada falta cometida el chamán hace un nudo en la cuerda y al final del ritual la quema.  Después de la confesión, el grupo que se prepara para ir a Wirikuta -en el estado de San Luis Potosí-, debe lavarse antes de viajar al paraíso.

Mara´akame o Chamán
Mara´akame o Chamán

Al llegar ante las sagradas montañas que rodean Wirikuta, los peregrinos reciben un baño ritual y rezan a la fertilidad y a la lluvia.  Entre los cantos y plegarias del chamán, se inicia el tránsito al otro mundo.  Este paso tiene dos etapas: la primera es el puente hacia las nubes estruendosas y la segunda, la separación de las nubes.  Esto no representa un lugar en la Tierra sino que pertenece a la “geografía de la mente”; para los participantes, pasar de una etapa a la otra es un evento lleno de emoción. Cuando llegan al lugar, el chamán inicia una serie de prácticas ceremoniales, narra historias sobre la antigua tradición del peyote e invoca protección para lo que ha de venir.  Aquellos que van por primera vez llevan los ojos vendados y el chamán conduce a los participantes hasta el “umbral cósmico” donde sólo él puede ver.  Todos se detienen, encienden velas y murmuran plegarias, mientras el chamán canta imbuido de fuerzas sobrenaturales.

Peregrinación a Wirikuta
Peregrinación a Wirikuta

Finalmente aparece el peyote.  El chamán ha visto las huellas del venado.  Lanza una flecha que va a dar al cacto.  Los peregrinos hacen ofrendas al primer Hikuri.  Buscan más peyote y llenan varias canastas con la planta.  Al día siguiente continúa la recolección; parte de este peyote se guarda para compartirlo con los que se quedaron en casa y el resto es para venderlo a coras y tarahumaras que, aunque usan el peyote, no van en su búsqueda.

Arte creada por medio de las visiones del Hikurí
Arte creada por medio de las visiones del Hikurí

Entonces tiene lugar una ceremonia en la se distribuye tabaco.  Las flechas se colocan apuntando a los cuatro puntos cardinales y a medianoche se enciende una fogata.  Según los huicholes, el tabaco pertenece al fuego, el chamán lo bendice ante el fuego tocándolo con plumas y distribuye a los peregrinos una porción que cada uno coloca en su cuenco; esto simboliza el nacimiento del tabaco.

Los músicos se preparan para una melodía dedicada al Hikurí
Los músicos se preparan para una melodía dedicada al Hikurí

Para los huicholes, la cacería del peyote es un regreso a Wirikuta, al paraíso, al arquetípico principio y final de un pasado mitológico. Un mara’akame huichol contemporáneo se expresa como sigue: “Un día todo será como lo has visto ahí, en Wirikuta.  Regresarán las Primeras Gentes.  Los campos serán cristalinos y puros; todo eso aún no está claro para mí, pero en cinco años más lo sabré mediante más revelaciones.  El mundo terminará y la unidad estará de vuelta aquí.  Pero sólo para el huichol puro”.  Para los tarahumaras el culto del peyote es menos importante.  Muchos compran el cacto a los huicholes.  Aunque las dos tribus viven apartados cientos de kilómetros y no están muy vinculadas, llaman al peyote Hikuri, y los dos cultos son semejantes.

 

  • Fragmento del libro Plantas de los Dioses de Albert Hoffman
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